miércoles, 5 de septiembre de 2007

SÁHARA LIBRE



Esta semana ha transcurrido en Tifariti, territorio liberado del Sahara Occidental, la Conferencia Internacional de Solidaridad con la causa saharaui. Después de bastantes años he vuelto a estar con los refugiados saharauis, y nuevamente me han conmovido las difíciles condiciones de vida que padece una población que, sin embargo, te traslada todo un afecto difícil de encontrar en otros lugares. Pero en esta ocasión he sentido una cierta desazón porque el tiempo transcurrido no sólo no ha mejorado las expectativas del pueblo saharaui sino que, por el contrario, lo avoca a la desesperanza.

Pocos pueblos gozan de la solidaridad y del afecto del pueblo español como el saharaui. Seguramente es la causa más popular con respecto a una nación y la que más entidades de solidaridad convoca. He visto, además, como el uso y el desarrollo de la lengua castellana, el “español” fuera de nuestras fronteras, se ha extendido en estos últimos años. Ningún otro pueblo ha hecho un esfuerzo similar.

Y como cualquier españolito allí presente, la pregunta es siempre la misma: ¿No podemos ayudar a este pueblo a decidir su futuro con libertad y dignidad? ¿Tanto nos cuesta ser coherentes con lo que sentimos? ¿Cuál es el precio por sacrificar un pueblo?. Como español me siento responsable de todo esto y no puedo, por tanto, liberar mi conciencia. La ayuda humanitaria es precisa pero no evita la condena a una vida indigna. El valor que tuvo el gobierno español respecto de Irak, debe ahora demostrarlo, con mayor responsabilidad, con el Sahara.

José Luis Abalos
Publicado el 4 de Marzo de 2007