miércoles, 5 de septiembre de 2007

GORRILLAS


El 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, del año 2005 aprobaba el Ayuntamiento de Valencia, de modo inicial y con los únicos votos del PP, una ordenanza sobre actuaciones en espacios públicos, que pese al ampuloso título se refería exclusivamente a la represión de la prostitución callejera, “gorrillas” y “limpiaparabrisas”. Las ONGs y los Vecinos estimaron inoportuna. Por supuesto, la oposición municipal del momento la criticó por estar dirigida más a perseguir colectivos de personas que conductas antijurídicas. Lo cierto es que la ordenanza quedaba fuera de la dinámica emprendida por otras ciudades, gobernadas indistintamente por uno u otro partido, preocupadas por los signos de incivismo que deterioran la convivencia y atentan contra la seguridad y libertad de los ciudadanos. En mi condición de concejal defendí una propuesta más ambiciosa que, motivada por el fomento del civismo, sancionaba toda una serie de conductas que desprecian el espacio público y se completaba con una serie de medidas de atención social y de campañas de concienciación del ciudadano. La propuesta fue despreciada sin mediar consenso alguno. Ha pasado más de año y medio desde entonces y lo cierto es que no hay ordenanza alguna en vigor ya que el PP no tramitó su aprobación definitiva. Mientras tanto los gorrillas siguen actuando sin ningún problema y la policía carece de un instrumento normativo que sancione eficazmente tal conducta. El PP obtuvo publicidad, se impuso a la oposición y a las organizaciones sociales pero el problema no ha querido enfrentarlo. Así son las prioridades.
Publicado el 22 de Julio de 2007