
La reiteración de informaciones sobre la trama de corrupción que ha procurado el caso “gürtel” puede llevar a una cierta insensibilización, pero también puede funcionar como una especie de “gota malaya” que al final, y pendientes de una mayor modulación o del desenlace final, logra generar una imagen negativa del gobierno valenciano. Al menos, la sensación ya está instalada en el ánimo y es difícil rehuir sus efectos.
Así que estas fallas pueden ser especiales por los efectos de la crisis económica y política. Los monumentos falleros no se han quedado al margen y así se han expresado en su tradicional linea ironica. Queda por ver el impacto final que solo conoceremos tras el final de las fiestas. De momento ya me consta que el número de falleros ha descendido con ocasión de los problemas económicos, al menos en los barrios más populares. Pero conocida es la afición de los valencianos por disfrutar de la calle, de las multitudes y de las fiestas. Y las nuestras bien merecen un paréntesis para disfrutarlas. Tras las fallas, seguimos.
Publicado en el Diario ABC el 16 de Marzo de 2009