



Participé en las movilizaciones contra la guerra de Irak ¿puedo permanecer callado ahora? ¿Podemos quienes nos movilizamos entonces? ¿Cuánta sangre necesita absorber la tierra palestina? ¿Cuánta culpa tienen esos frágiles cuerpos infantiles? ¿Haber nacido en esa tierra? ¿Ser palestinos? ¿Existe una única definición de crimen contra la humanidad, o existe solo en función de la ubicación espacial? Son demasiadas preguntas para quienes en estos momentos han perdido su vida, o la de un hijo o hija, la de un padre o madre, hermana o amigo. Cada minuto, cada hora, hay quien se muere, y me duele, me subleva, mi incapacidad para impedir tanto drama.
Tanto mensaje humano, sentimentaloide y espiritualista por la red y en la tierra la gente muriendo asesinada impunemente. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y el relativismo es siempre complicidad. Yo no quiero que me confundan, ni confundirme. El crimen es crimen, sea quien sea el que lo cometa.