
Tras la filtración de las conversaciones telefónicas sostenidas entre Camps y Alvaro, el Bigotes, la actitud de Barberá se ha tornado más cauta y silenciosa. En su entorno ya dan por hecho que Camps ha dejado de ser el futuro, con independencia de cómo acabe el proceso judicial abierto. Y además es incontrolable su presente pues asumen, con irritación, que se ha equivocado de estrategia y aún de consejeros. Vincular el activo político de Barberá en esa dirección supondría compartir el mismo final.
Y para finales no está Barberá. Si bien son demasiados años en la alcaldía de Valencia, su vocación política no se acaba en la alcaldía de la ciudad por más que predique que es lo único que desea. Cuando Zaplana se marchó, ya maniobró por ser la sucesora sin conseguirlo. Las circunstancias sobrevenidas han debilitado a Camps que aspiraba a jugar a nivel nacional y, nuevamente, Barberá, convertida en el robusto símbolo reservista de la derecha valenciana, pone sus ojos en el Palau de la Generalitat.
Publicado en el Diario ABC el 27 de Abril de 2009