
La liberación impositiva es incompatible con las demandas de un Estado social que ha hecho del modelo de bienestar social un paradigma basado en la defensa de los derechos y en el progreso. Las demandas que los ciudadanos plantean a los poderes públicos, sea cual sea su situación y expectativa, son cada vez mayores y para atenderlas hace falta dinero y éste no puede salir sino de los contribuyentes y también para compensar la actual falta de demanda de empleo por parte del sector privado que exige a la Administración incrementar la inversión pública.
Una sociedad solidaria ha de entender que su aportación debe ser extraordinaria cuando las circunstancias son excepcionales. Por el contrario, una sociedad individualista es indiferente a los problemas colectivos. Un enfoque solidario de la cuestión exige pedir mayor esfuerzo a quienes están con capacidad para ello y contribuir a la sociedad con los beneficios que de ella se han obtenido. La cacareada subida tampoco ha sido para tanto.
Publicado en el Diario ABC el 28 de Septiembre de 2009