
El augurio del curso político se asemeja a una campaña electoral a la greña pero sin fecha de comicios y, por consiguiente, con mayor desesperación. Y es que los partidos políticos se juegan en este periodo algo más que ganar unas elecciones. Sus líderes y sus organizaciones se enfrentan al crédito o al descrédito. Aún más ante una crisis económica que sigue cobrándose bajas en forma de desempleados.
El caso “gürtel” sigue su curso de modo espeso y sus ecos no abandonarán sus vínculos con nuestra Comunidad aunque haya parecido lo contrario. Su persistencia seguirá provocando delirios. La institucionalidad valenciana también está en crisis y los ejemplos más clamorosos son, sin duda, la ingobernabilidad de Benidorm y el veto a la designación de Leire Pajín como senadora por las Cortes Valencianas.
De momento los líderes de los partidos mayoritarios, Zapatero y Rajoy, ya han dado el disparo de salida, uno en Valencia otro en Rodiezmo, escenarios ya habituales para la ocasión. Mucho cariño no se observa. Y entre tanto, a los ciudadanos se les va poniendo cara de huérfanos.
Publicado en el Diario ABC el 7 de Septiembre de 2009