
Costa compareció para salvar su honor pero también un puesto que se le había otorgado con arreglo a las mismas condiciones que permiten lo contrario y vino a confirmar algunos detalles de las filtraciones relacionadas con el caso “Gürtel”, admitiendo la veracidad de los diálogos telefónicos intervenidos y la naturaleza corrupta de la trama de Correa y Pérez, pero para declarar su inocencia apuntó a Camps y Rajoy tratando de unir su destino con el de sus lideres. ¡Y hasta ahí podía llegar! ¿Qué importa la suerte de un militante, por más cualificado que resulte, cuando está en juego el éxito de un proyecto político? Ni Costas, ni Mesetas, ni Ínsulas pueden constituir un problema cuando se trata de poner a salvo las expectativas electorales del partido y el liderazgo de su presidente. Y eso es lo que creo que Ric no ponderó suficientemente. Rajoy careciendo de los lazos que pueda tener Camps con Costa no podía aceptar ser desafiado por un cargo así.
Publicado en el Diario ABC el 19 de Octubre de 2009